PODER Y COMUNICACIÓN. UNA VULNERACIÓN AL DERECHO A ACCEDER A LA AGENDA…

Escrito por  //  26 octubre, 2011  //  Artículos, Edición 82  //  Sin comentarios

Resumen
Este artículo aborda la relación entre medios y fuentes de información desde tres perspectivas teóricas: la agenda-building, el Framing y el Indexing. Se asume que dicho vínculo expresa la capacidad de los distintos actores de acceder a la agenda mediática y es, por ende, una huella del ejercicio del poder en los textos noticiosos.

Abstract
This article addresses the relationship between media and sources of information from three theoretical perspectives: the agenda-building, the Framing and the Indexing. It is assumed that this link is the capacity of individual actors to access the media agenda and is thus a trace of power in the news texts.

Poder y Comunicación. Una vulneración al derecho a acceder a la agenda de los medios
Natalia Aruguete

Introducción

Los medios de comunicación transmiten y recrean conocimientos compartidos por una comunidad mediante el tipo de cobertura que dan a los asuntos. Para ello, recurren a los actores de los acontecimientos como fuentes de información. Éstas, a su vez, necesitan del espacio que las instituciones informativas les permiten en el ámbito público para difundir sus intereses y reivindicaciones. Así, fuentes, medios y público constituyen una “triangulación básica operativa” (Martini, 2000).

Contextos sociales e históricos, valores individuales y culturales, presiones organizacionales. Es posible nombrar una multiplicidad de elementos que actúan como condicionantes de la construcción de la agenda de los medios y la forma de presentar los hechos susceptibles de ser noticia. Entre tales factores, las fuentes de información se constituyen en un insumo básico y fundamental del proceso de producción de una noticia, en tanto tienen la capacidad de producir o permitir el acceso a un acontecimiento en función de su cercanía al poder.

En las sociedades actuales, donde existe un alto grado de concentración en el sector de las comunicaciones, el tipo de relación que se da entre los medios y sus fuentes de información depende del tipo de fuente de que se trate, de su nivel político, sociocultural y mercantil (McQuail, 1998). Los actores más cercanos al poder —en especial, al poder oficial—, que cuentan con un marco de mayor institucionalidad, suelen acceder a la agenda mediática en condiciones de mayor estabilidad.

En cambio, los más vulnerables, deslegitimados o sin amparo institucional son objeto de una exposición poco cuidadosa y sus opiniones, en general, ingresan a la agenda en circunstancias inmersas en conflictos y situaciones dramáticas. En otras palabras, el grado de cobertura que éstos obtengan no les garantiza tener una influencia continua y estructurada en los medios.

En efecto, la industria noticiosa cede a las instituciones de poder el rol de vigilarse a sí mismas, vulnerando el equilibrio democrático (Bennett, 1990) y el derecho humano a la información y la comunicación.

El objeto de este trabajo es abordar la relación entre medios y fuentes de información desde tres perspectivas teóricas: la agenda-building (perteneciente a la teoría de la Agenda-Setting), el Framing y el Indexing. Y contribuir, de esta forma, al análisis y la reflexión académica sobre las relaciones de poder entre los medios y el espacio público, en la instancia de producción de la noticia.

La relación entre medios de comunicación y fuentes de información

Desde los estudios realizados por Robert Park (1922) y Walter Lippman (1922), durante casi cinco décadas hubo pocos intentos sistemáticos por estudiar la posición del emisor dentro de una red social que selecciona y rechaza información en función de una serie de factores (Cervantes, 2001). Pero entre fines de los años setenta y principios de los ochenta, resurgieron iniciativas centradas en el análisis de los productores de la información y los elementos que condicionan la construcción de la agenda de los medios (Gitlin, 1980; Tuchman, 1978; Weaver y Gray, 1980).

Entre tales factores, las fuentes de información aparecen como un elemento clave. Los periodistas dependen de sus fuentes para producir sus noticias (Vanslyke Turk, 1986), en tanto éstas “suministran informaciones en cuanto miembros o representantes de grupos (organizados o no) de interés o de otros sectores de la sociedad” (Gans, 1979, p. 80).

Fuentes de información, públicos y medios constituyen una compleja relación, un sistema que se parece más a “tirar de la cuerda” (Gans, 1979, p. 81) que a un organismo funcional interrelacionado. Un proceso que se resuelve siempre con la fuerza.

Las principales fuentes de información, que por lo general suelen ser los actores de los acontecimientos, necesitan del espacio y la difusión que los medios les permiten en el ámbito público. Los públicos necesitan también de las fuentes de información para acceder a lo que pasa en la realidad, por lo que las fuentes suelen poner en juego el interés público para instalar un acontecimiento en los medios (Martini, 2000, p. 48).

La relación entre medios y fuentes ha sido estudiada desde diversos enfoques teóricos. En este artículo, se desarrolla la visión que de dicha interacción tienen la agenda-building, el Indexing y el Framing.

La agenda-building

El estudio de la agenda-building, parte integrante de la teoría de la Agenda-Setting, se centra en el análisis del proceso de construcción de la agenda de los medios y los factores que influyen en ésta. Estos mecanismos explican el “proceso de selección y producción de noticias” (Brandenburg, 2002, p. 38).

La agenda mediática cede su lugar como una variable independiente que afecta la percepción de las audiencias y se convierte en una variable dependiente, influida por un proceso complejo donde intervienen limitaciones institucionales (Sigal, 1973), valores noticiosos (Golding, 1981), hábitos profesionales, valores asociados al rol social del periodista que son internalizados individual o colectivamente (Gans, 1979) y rutinas de trabajo (Shoemaker y Reese, 1991). Se trata de una “red compleja de factores endógenos y exógenos, estructurales y contextuales que dan forma a los contenidos noticiosos” (Brandenburg, 2002, p. 39).

Para Brandenburg, un aspecto central del proceso de agenda-building es la relación entre las instituciones informativas con sus fuentes de información. El autor estudió “la habilidad de los actores políticos para influir en la distribución de la cobertura mediática” (p. 34), durante la campaña de las elecciones generales de 1997 en Gran Bretaña. Y demostró que los partidos políticos más grandes, el Conservador y el Laborista, tuvieron efectos sobre la atención hacia los temas por parte de los medios electrónicos, mientras que ni la televisión ni los medios gráficos parecen haber influido en la decisión de las agendas de los partidos políticos. Los medios no operan en forma autónoma. Su cobertura de los hechos se vincula con el desarrollo político en el cual la prensa es uno de los que mueven (Lang y Lang, 1981).

En el marco de la teoría de la Agenda-Setting se han estudiado los factores que influyen en la producción de las noticias. La pregunta: “¿Quién establece la agenda de los medios?” se constituyó en la cuarta fase del estudio de esta línea de investigación (McCombs, 1992).

Los determinantes del proceso de producción de las agendas mediáticas quedaron plasmados en la metáfora de las “capas de la cebolla” (McCombs, 1992). En un recorrido de afuera hacia adentro, en la capa más externa se ubican los “hacedores” principales de la información (newsmakers), externos a la institución informativa: presidentes, partidos políticos, instituciones oficiales u oficinas de relaciones públicas de las empresas. En segundo lugar, se encuentran los propios medios de comunicación que se influyen mutuamente (intermedia-agenda-setting). En tercer lugar, los soportes técnicos se convierten en condicionantes significativos de la producción mediática. La cuarta capa incluye las restricciones impuestas por la cultura organizacional. La quinta remite a las preferencias individuales de los periodistas y su posición ideológica. Finalmente, en el corazón de la cebolla se ubican los estilos o géneros periodísticos que hacen a la labor profesional.

La extensión hacia la cuarta fase del establecimiento de la agenda recibió adhesiones y críticas. Brandenburg (2002) entiende que el establecimiento de la agenda pública y los efectos de la relevancia de los temas son independientes del proceso de agenda-building. En el mismo sentido, Cervantes (2001) sostiene que la complejidad del proceso de producción noticiosa debería dar lugar a un “nuevo campo de trabajo sobre las influencias de la producción de comunicación en los mensajes de los medios, especialmente en los noticiosos” (p. 57).

El Gatekeeper

Del proceso de selección de las noticias surge una figura clave: el “gatekeeper” (también conocido como “guardabarreras”), propuesto por Kurt Lewin en 1947, a partir de su estudio sobre las dinámicas de interacción entre grupos sociales.

Esta noción se extendió al proceso de afluencia de noticias en el interior de las instituciones informativas. Allí se estudiaron las áreas o factores que funcionan como guardabarreras que filtran la información de manera explícita e institucional y no desde una valoración personal de noticiabilidad. Así, los criterios de noticiabilidad son entendidos como un sustrato ideológico de la selección de ciertos acontecimientos, temas u objetos para ser incluidos en las noticias y la omisión de otros. “En el filtro de las noticias, las normas de empleo profesionales y organizativas parecen ser más fuertes que las preferencias personales” (Igartua y Humanes, 2004, p. 246).

Según De George (1981), el gatekeeper es la persona encargada de determinar qué asuntos son periodísticamente interesantes y cuáles no, qué importancia se les dará, cuál será su ubicación y su titular y el género periodístico con que se lo tratará. Es una suerte de “hombre tamiz que deja pasar unas informaciones y otras no, que realiza, comunica o silencia temas sobre otros” (Rodríguez, 2004, p. 40).

Cuando los acontecimientos surgen por la intervención de los seres humanos (sujetos individuales o colectivos, comunes o públicos, instituciones, Estados o conjuntos de éstos), los medios deben buscar, negociar, interpretar y verificar el valor de justeza de las fuentes, porque al cruzarse con el ámbito del poder hay un margen más amplio para la manipulación de los datos.

La teoría del Framing

Los avances en la investigación de los efectos mediáticos fueron un desafío a los postulados iniciales de la perspectiva de la Agenda-Setting, centrada en la capacidad de los medios de fijar la agenda pública. En el marco de esta revisión crítica se inscriben los desarrollos teóricos del Framing.

Las primeras investigaciones en torno al concepto de frame o framing surgieron en el campo de la psicología y la sociología, cuyo legado fue que este mecanismo da cuenta de cómo se construye la realidad en el lenguaje y en las interacciones personales (Bateson, 1972; Goffman, 1974).

Dentro de la investigación en comunicación, el framing es definido como la selección de ciertos aspectos de una realidad percibida, a los que se les da más relevancia en un texto comunicativo, “de manera que se promueva una definición del problema determinado, una interpretación causal, una evaluación moral y/o una recomendación de tratamiento para el asunto descripto” (Entman, 1993, p. 52). Lo que se genera, en definitiva, es una “idea organizadora central del contenido informativo que brinda un contexto” (Tankard, 2001, p. 3)

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