Claves para Comprender el 15-M: Comunicación, Redes Sociales y Democracia Deliberativa

Escrito por  //  24 enero, 2013  //  Edición 86, Informes de investigación  //  Sin comentarios

Keys to understanding the 15-m: Communication, social networking and deliberative democracy

Alejandro Barranquero
España
Universidad Carlos III de Madrid

 

 

 

 

 

Beatriz Calvo
España
Universidad Carlos III de Madrid

 

 

 

 

Recibido: 02 de agosto de 2012
Aprobado: 01 de octubre de 2012

Introducción

El 15 de mayo de 2011, los organizadores de la manifestación que supuso el arranque del movimiento de los indignados o 15-M apenas podían dar crédito a lo que hallaron en las calles: cientos de miles de personas marchando en diferentes ciudades de España, especialmente en Madrid, auto-convocadas, en buena medida, gracias al potencial de Internet y las redes sociales: webs, blogs, correo electrónico, listas de distribución, Twitter, Facebook, etc. Las marchas estuvieron animadas por la inminente celebración de elecciones autonómicas y locales el 22 de mayo; sin embargo, estas no estaban dirigidas a alterar el resultado de votación alguna, sino a reclamar reformas políticas y económicas mucho más profundas. Desde aquel día, lo que podría haber sido un ciclo de movilizaciones anecdótico –como las manifestaciones mundiales contra la invasión de Iraq (2003)-, se ha transformado en un consenso de voluntades mucho más duradero en torno a un lema que resume a la perfección las demandas del movimiento: “Democracia Real ¡Ya! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros” . Como si Stéphane Hessel lo hubiera intuido, durante los últimos meses la sociedad civil española parece haber madurado en el empleo de la comunicación –las nuevas plataformas tecnológicas, el media-activismo o el encuentro físico en las calles- para dirigir su indignación hacia el diseño de propuestas políticas colectivas, en lo que podría ser interpretado como un tránsito de la desafección habitual de las masas a la actividad proteica y multiforme de las multitudes inteligentes (smart mobs) (Reinghold, 2002); o en otras palabras, la sociedad civil, tradicionalmente vigilante y fiscalizadora del poder público (Rosanvallón, 2007), aunque en exceso desmovilizada y dispersa, demanda ahora una transformación sustancial de su estatus de mero votante o consumidor al de ciudadano activo y sujeto político de cambios.

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