Las ciencias de la comunicación en la "Sociedad de la
Información"
Miguel de Moragas Spá, España (Diálogos de la
Comunicación Edición N.49)
INTRODUCCIÓN
El uso de expresiones como "sociedad de la información" -en su día
"sociedad de masas" o "sociedad industrial" presentan el inconveniente
de facilitar el equívoco de que la sociedad moderna es una sociedad
homogénea, cuando de lo que realmente se trata es de un conjunto de
sociedades diversas, con múltiples diferencias y desequilibrios,
especialmente en sus sistemas de información.
¿"SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN" O "SOCIEDADES DE LA COMUNICACIÓN?"
A pesar de ello, utilizaremos aquí la expresión "sociedad de la
información"(1) porque esta expresión-por otra parte ampliamente
utilizada- tiene una indiscutible ventaja: O indica y destaca el factor
clave de la modernización y de la pugna por la hegemonía en la sociedad
de nuestro tiempo.
Ante estas nuevas circunstancias la investigación en comunicación,
además de dar respuesta a múltiples preguntas sobre los cambios y el
futuro del sistema de comunicaciones, tiene otros importantes
compromisos.
A la investigación le sigue correspondiendo la responsabilidad de
interpretar las necesidades permanentes de comunicación propias de cada
etapa histórica. En este sentido diremos que todas las sociedades han
sido y son, de alguna manera, "sociedades de la comunicación". Los
cambios en la comunicación sólo pueden interpretarse a partir de este
sustrato básico, cosa que parecen ignorar muchas interpretaciones
prospectivas para las cuales la comunicación parece ser una cosa
exclusiva del mundo moderno.
En el estudio de estos cambios la investigación en comunicación también
debe prestar una atención muy especial a la diversidad (y a los
desequilibrios) que se producen a escala planetaria. Existen, desde
luego, condiciones y aspectos comunes, pero finalmente las tecnologías
de la información, nacidas en los países más desarrollados para resolver
sus problemas o para mantener su hegemonía, no se implantan de forma
homogénea sino de forma desequilibrada y contradictoria. La
investigación crítica en comunicación, que conoce desde hace tiempo este
tipo de problemas, deberá contrarrestar las múltiples voces interesadas
en presentar la nueva "sociedad digital" como una sociedad homogénea,
modelada según la lógica competitiva de las regiones más ricas del
planeta.
La teoría de la comunicación se enfrenta pues con la necesidad de
interpretar, al mismo tiempo, las prácticas permanentes de comunicación,
las innovaciones que surgen aceleradamente en los países más
desarrollados y la diversidad (y desequilibrio) de sus implantaciones.
Por esto consideramos parciales e incompletos muchos ensayos
divulgativos sobre la "sociedad digital"(2) o sobre la "sociedad de la
información" que tienden a presentar las experiencias sectoriales como
experiencias globales, cuando el verdadero problema de la investigación
en comunicación sigue siendo el de reconocer tanto los elementos comunes
como las formas diversas en cada contexto social.
¿NUESTRA ÉPOCA ES UNA ÉPOCA EXCEPCIONAL DE CAMBIOS EN LA
COMUNICACIÓN?
De acuerdo con nuestra propuesta de doble atención a las experiencias
tecnológicas surgidas en los países más desa rrollados del planeta, pero
también a la diversidad y a los desequilibrios en las comunicaciones
mundiales, podemos empezar formulando la siguiente pregunta:
¿Los actuales cambios en la comunicación constituyen una etapa más entre
las muchas que se han sucedido a lo largo de la historia de la
comunicación, o constituyen una etapa excepcional y singular de cambios
que podríamos calificar de estructurales?
La respuesta a esta pregunta -a medida que reflexionamos sobre ella-
sólo puede ser dialéctica: si y no, ni lo uno ni lo otro por separado,
las dos cosas a la vez.
Las nuevas tendencias de la historia de la comunicación nos señalan que
los cambios en la comunicación nunca han sido "sólo cambios en la
comunicación" sino que estos cambios siempre han afectado a las formas
culturales, es decir, a las formas de relacionarse, de vivir, de
aprender y de trabajar. Es en este sentido que afirmamos que todas las
sociedades a lo largo de la historia han sido "sociedades de la
comunicación".
¿Pero qué hay de nuevo y de específico en nuestra época respecto de
estos cambios?
Existe consenso de afirmar que, a diferencia de lo que sucedía en épocas
anteriores, ahora los cambios se producen con una gran celeridad(3).
Esto representa, desde luego, múltiples problemas para la interpretación
teórica que se ve continuamente desbordada por la acumulación de
acontecimientos. No es exagerado afirmar que el sistema de
comunicaciones que se describe en primer curso de nuestras facultades ya
ha cambiado cuando los mismos alumnos se encuentran en el último curso
de sus carreras. Muchas tesis de doctorado quedan obsoletas como
consecuencia de la pérdida de interés o de vigencia de sus objetos de
estudio.
Por otra parte, las continuas novedades tecnológicas pueden llegar a
producir un efecto de seducción entre intelectuales y periodistas, sobre
todo porque estas innovaciones, como ha destacado Dominique Wolton4,
representan, como no puede hacerlo ningún otro fenómeno, a la
"modernidad". ¿Quién de ustedes no se sintió fascinado en sus primeras
navegaciones por Internet, o con su primer uso del correo electrónico?
Hechos todos estos matices, podemos afirmar que nuestra época es,
efectivamente, una época excepcional de cambios en la comunicación. Y no
solamente por la mencionada aceleración de los procesos, sino sobre todo
porque se producen dos importantes fenómenos que deberemos analizar:
a.- la convergencia de múltiples factores, anteriormente autónomos, en
el desarrollo de las comunicaciones y b.- la progresiva centralidad de
la comunicación en la organización de nuestra sociedad.
La comunicación, sin dejar de afectar a la cultura y a las
construcciones ideológicas, afecta ahora a otros factores clave de la
organización social. La comunicación, sus estrategias, aparecen allí
donde anteriormente operaban otros factores económicos y tecnológicos,
como la energía, la fuerza de trabajo, las materias primas.
Lo que cambia no es sólo el sistema de comunicaciones y sus lógicas
internas, por ejemplolas nuevas formas de concen tración multimedia,
sino que lo que cambia, más en profundidad, es el papel de la
comunicación en las lógicas interna de desarrollo de nuestros sistemas
sociales.
CAMBIOS EN LA COMUNICACIÓN Y EXPERIENCIA TEÓRICA
Nuestra tarea teórica a diferencia de la que pudieron realizar los
expertos en comunicación en los años cincuenta y sesenta, puede
desarrollarse ahora con la ayuda de casi medio siglo de experiencia (de
logros y de errores) de la investigación de la comunicación.
Así, por ejemplo, al estudiar la comunicación de final de siglo
deberíamos evitar la repetición de los errores cometidos por la "mass
communication research" funcionalista que interpretaba de manera
uniforme a la "sociedad y a la cultura de masas". Numerosas obras de
divulgación sobre la "sociedad digital" parecen repetir aquellos mismos
errores.
De hecho el actual debate sobre "la sociedad de la información" recuerda
con demasiada frecuencia al viejo debate sobre "Apocalípticos e
integrados ante la cultura de masas" que ya entonces se refirió, no sólo
a la cultura y a la comunicación de su época, sino al modelo de sociedad
en su conjunto.
Los "neo-integrados" atribuyen ahora a las nuevas tecnologías la
solución de los viejos problemas de incomunicación y de aislamiento, el
establecimiento de una nueva sociedad más libre, cómoda e
interconectada. Los "neo-apocalípticos" por el contrario, consideran que
las nuevas tecnologías bajo la apariencia de interactividad representan
el aislamiento, y aceleran el paso hacia una sociedad controlada y
autoritaria.
Estas alternativas, hoy como ayer, son inadecuadas para interpretar la
complejidad de los fenómenos a los que se refieren. Ante los cambios en
la comunicación no deberíamos reproducir la dialéctica "pros" y "contras"
como si los estudios de comunicación consistiesen en una especie de "talk
show" televisivo, donde los "posicionamientos" son más importantes que
los análisis y los matices críticos