Mayo - Agosto 2007
N.74

Las ciencias de la comunicación en la "Sociedad de la Información"

Miguel de Moragas Spá, España (Diálogos de la Comunicación Edición N.49)

 

INTRODUCCIÓN

El uso de expresiones como "sociedad de la información" -en su día "sociedad de masas" o "sociedad industrial" presentan el inconveniente de facilitar el equívoco de que la sociedad moderna es una sociedad homogénea, cuando de lo que realmente se trata es de un conjunto de sociedades diversas, con múltiples diferencias y desequilibrios, especialmente en sus sistemas de información.


¿"SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN" O "SOCIEDADES DE LA COMUNICACIÓN?"


A pesar de ello, utilizaremos aquí la expresión "sociedad de la información"(1) porque esta expresión-por otra parte ampliamente utilizada- tiene una indiscutible ventaja: O indica y destaca el factor clave de la modernización y de la pugna por la hegemonía en la sociedad de nuestro tiempo.

Ante estas nuevas circunstancias la investigación en comunicación, además de dar respuesta a múltiples preguntas sobre los cambios y el futuro del sistema de comunicaciones, tiene otros importantes compromisos.
A la investigación le sigue correspondiendo la responsabilidad de interpretar las necesidades permanentes de comunicación propias de cada etapa histórica. En este sentido diremos que todas las sociedades han sido y son, de alguna manera, "sociedades de la comunicación". Los cambios en la comunicación sólo pueden interpretarse a partir de este sustrato básico, cosa que parecen ignorar muchas interpretaciones prospectivas para las cuales la comunicación parece ser una cosa exclusiva del mundo moderno.

En el estudio de estos cambios la investigación en comunicación también debe prestar una atención muy especial a la diversidad (y a los desequilibrios) que se producen a escala planetaria. Existen, desde luego, condiciones y aspectos comunes, pero finalmente las tecnologías de la información, nacidas en los países más desarrollados para resolver sus problemas o para mantener su hegemonía, no se implantan de forma homogénea sino de forma desequilibrada y contradictoria. La investigación crítica en comunicación, que conoce desde hace tiempo este tipo de problemas, deberá contrarrestar las múltiples voces interesadas en presentar la nueva "sociedad digital" como una sociedad homogénea, modelada según la lógica competitiva de las regiones más ricas del planeta.

La teoría de la comunicación se enfrenta pues con la necesidad de interpretar, al mismo tiempo, las prácticas permanentes de comunicación, las innovaciones que surgen aceleradamente en los países más desarrollados y la diversidad (y desequilibrio) de sus implantaciones.

Por esto consideramos parciales e incompletos muchos ensayos divulgativos sobre la "sociedad digital"(2) o sobre la "sociedad de la información" que tienden a presentar las experiencias sectoriales como experiencias globales, cuando el verdadero problema de la investigación en comunicación sigue siendo el de reconocer tanto los elementos comunes como las formas diversas en cada contexto social.


¿NUESTRA ÉPOCA ES UNA ÉPOCA EXCEPCIONAL DE CAMBIOS EN LA COMUNICACIÓN?

De acuerdo con nuestra propuesta de doble atención a las experiencias tecnológicas surgidas en los países más desa rrollados del planeta, pero también a la diversidad y a los desequilibrios en las comunicaciones mundiales, podemos empezar formulando la siguiente pregunta:

¿Los actuales cambios en la comunicación constituyen una etapa más entre las muchas que se han sucedido a lo largo de la historia de la comunicación, o constituyen una etapa excepcional y singular de cambios que podríamos calificar de estructurales?

La respuesta a esta pregunta -a medida que reflexionamos sobre ella- sólo puede ser dialéctica: si y no, ni lo uno ni lo otro por separado, las dos cosas a la vez.

Las nuevas tendencias de la historia de la comunicación nos señalan que los cambios en la comunicación nunca han sido "sólo cambios en la comunicación" sino que estos cambios siempre han afectado a las formas culturales, es decir, a las formas de relacionarse, de vivir, de aprender y de trabajar. Es en este sentido que afirmamos que todas las sociedades a lo largo de la historia han sido "sociedades de la comunicación".

¿Pero qué hay de nuevo y de específico en nuestra época respecto de estos cambios?

Existe consenso de afirmar que, a diferencia de lo que sucedía en épocas anteriores, ahora los cambios se producen con una gran celeridad(3). Esto representa, desde luego, múltiples problemas para la interpretación teórica que se ve continuamente desbordada por la acumulación de acontecimientos. No es exagerado afirmar que el sistema de comunicaciones que se describe en primer curso de nuestras facultades ya ha cambiado cuando los mismos alumnos se encuentran en el último curso de sus carreras. Muchas tesis de doctorado quedan obsoletas como consecuencia de la pérdida de interés o de vigencia de sus objetos de estudio.

Por otra parte, las continuas novedades tecnológicas pueden llegar a producir un efecto de seducción entre intelectuales y periodistas, sobre todo porque estas innovaciones, como ha destacado Dominique Wolton4, representan, como no puede hacerlo ningún otro fenómeno, a la "modernidad". ¿Quién de ustedes no se sintió fascinado en sus primeras navegaciones por Internet, o con su primer uso del correo electrónico?

Hechos todos estos matices, podemos afirmar que nuestra época es, efectivamente, una época excepcional de cambios en la comunicación. Y no solamente por la mencionada aceleración de los procesos, sino sobre todo porque se producen dos importantes fenómenos que deberemos analizar:

a.- la convergencia de múltiples factores, anteriormente autónomos, en el desarrollo de las comunicaciones y b.- la progresiva centralidad de la comunicación en la organización de nuestra sociedad.

La comunicación, sin dejar de afectar a la cultura y a las construcciones ideológicas, afecta ahora a otros factores clave de la organización social. La comunicación, sus estrategias, aparecen allí donde anteriormente operaban otros factores económicos y tecnológicos, como la energía, la fuerza de trabajo, las materias primas.

Lo que cambia no es sólo el sistema de comunicaciones y sus lógicas internas, por ejemplolas nuevas formas de concen tración multimedia, sino que lo que cambia, más en profundidad, es el papel de la comunicación en las lógicas interna de desarrollo de nuestros sistemas sociales.


CAMBIOS EN LA COMUNICACIÓN Y EXPERIENCIA TEÓRICA

Nuestra tarea teórica a diferencia de la que pudieron realizar los expertos en comunicación en los años cincuenta y sesenta, puede desarrollarse ahora con la ayuda de casi medio siglo de experiencia (de logros y de errores) de la investigación de la comunicación.

Así, por ejemplo, al estudiar la comunicación de final de siglo deberíamos evitar la repetición de los errores cometidos por la "mass communication research" funcionalista que interpretaba de manera uniforme a la "sociedad y a la cultura de masas". Numerosas obras de divulgación sobre la "sociedad digital" parecen repetir aquellos mismos errores.

De hecho el actual debate sobre "la sociedad de la información" recuerda con demasiada frecuencia al viejo debate sobre "Apocalípticos e integrados ante la cultura de masas" que ya entonces se refirió, no sólo a la cultura y a la comunicación de su época, sino al modelo de sociedad en su conjunto.

Los "neo-integrados" atribuyen ahora a las nuevas tecnologías la solución de los viejos problemas de incomunicación y de aislamiento, el establecimiento de una nueva sociedad más libre, cómoda e interconectada. Los "neo-apocalípticos" por el contrario, consideran que las nuevas tecnologías bajo la apariencia de interactividad representan el aislamiento, y aceleran el paso hacia una sociedad controlada y autoritaria.

Estas alternativas, hoy como ayer, son inadecuadas para interpretar la complejidad de los fenómenos a los que se refieren. Ante los cambios en la comunicación no deberíamos reproducir la dialéctica "pros" y "contras" como si los estudios de comunicación consistiesen en una especie de "talk show" televisivo, donde los "posicionamientos" son más importantes que los análisis y los matices críticos

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Sociedad de la Información, Campo Académico