Mayo - Agosto 2007
N.74

Situación de la Televisión Pública en América Latina

Valerio Fuenzalida, Chile (Diálogos de la Comunicación Edición N.53)

 

LA ACTUAL CRISIS DE LA TELEVISIÓN PÚBLICA

En América Latina bajo el nombre de Televisión Pública se engloba una gran variedad de televisoras con diferente estatuto de propiedad, con diferentes formas de financiamiento y con diferentes énfasis en su programación: propiedad estatal con dependencia o con autonomía del Gobierno, propiedad del Gobierno estatal (Brasil), propiedad del Estado pero administración superior por parte del Gobierno Regional (Colombia), propiedad universitaria; financiamiento total o parcial con fondos públicos, autofinanciamiento total o parcial. Ante esta diversidad aquí se entenderá por TV Pública aquella estación que no tiene finalidad prioritaria de lucro sino otros objetivos. Como excepción, Paraguay y Ecuador no tienen TV Pública.

Pese a esta gran diversidad, una revisión somera de los más importantes canales de TV Pública en América Latina constata situaciones estructurales muy similares entre ellos. Por otra parte, al depender de los gobiernos del momento-democráticos o no-, estos canales han estado marcados por una dirección cambiante e inestable, lo cual vuelve tortuosa su historia. Este anecdotario histórico es menos pertinente para nuestro objetivo, dirigido más bien a un análisis estructural de las estaciones públicas.

1. Diversidad y semejanza

a) ATC es una red televisiva del Estado argentino que cubre íntegramente el territorio; inicialmente nace como la empresa privada Canal 7 de TV pero es estatizada en 1953 y en 1978 se fusiona con la productora TC de programas televisivos a color, con ocasión del campeonato Mundial de Fútbol organizado por Argentina. En 1996 la participación promedio en la sintonía (share) alcanzaba un 12% ubicándose en un cuarto lugar frente al 82% que totalizaban las tres grandes redes privadas en Buenos Aires (canal 11, canal 13 y canal 9, Cfr. La Industria audiovisual iberoamericana, 1997). La inestable administración y corrupción han llevado a ATC a un déficit de unos 75 millones de dólares, según estimaciones de 1996. Frente a este hecho, el Gobierno del presidente Menen decidió intervenir la empresa para sanear la situación.

Luego de la intervención el destino de ATV ha sido incierto. Un sector propuso sanear económicamente el canal, y programarlo con una mezcla de canal tradicional de entretención, con información gubernamental y con algunas inserciones «culturales»; el sector del gobierno proclive a esta postura estimaba que existía un acoso comunicacional contra el gobierno y una desinformación interesada. La mala relación entre el gobierno de Menen y los medios periodistas y empresarios- ha sido un tema continuamente presente en la opinión pública argentina. Otra postura buscaba mantener la información en manos del Gobierno pero privatizando el resto de la programación. Esta solución se ha ensayado en otros canales públicos de América Latina para intentar resolver la crisis de carencia de recursos y creatividad; como se verá, la solución se inspira en el modelo colombiano de TV pública y consiste en licitar espacios a programadoras privadas, quienes producen los programas y venden publicidad para financiarlos. Otro sector deseaba transformar ATC en un «canal cultural», posición resistida por quienes estimaban inviable competir con la variada oferta cultural del cable; además el alto costo de una posible producción «cultural» argentina no se estimaba financiable con fondos del gobierno. Un sector empresarial proponía la reducción de la empresa, entregando una parte considerable de su amplio espacio físico al cercano Museo Nacional de Arte, entidad que no puede exhibir importantes colecciones por carencia de espacio. Finalmente, en enero de 1998 el gobierno de Menen decidió privatizar ATC; en el momento clásico esto es cuando el gobierno se acerca a su término y prevé altas posibilidades de un triunfo político opositor. Posteriormente a este anuncio se ha desatado una fuerte lucha de influencias entre varios grupos económicos por quedarse con ATC (Cfr. Un Ojo avizor en los medios 1998).

b) El Gobierno de Uruguay opera a través de la empresa estatal SODRE el canal 5 de TV. El canal recibió inicialmente un pequeño aporte publicitario para el financiamiento de una programación cultural con películas clásicas antiguas, documentales. La oposición de la Asociación Nacional de Radiodifusores (ANDEBU) se impuso para eliminar ese aporte publicitario, con lo cual el canal entró en gran precariedad; la empresa también sufre los vaivenes administrativos en su dirección superior, de acuerdo con la orientación política del Gobierno Ejecutivo (Fox, 1990). Según el reciente estudio de Roque Faraone (Faraone 1998) sobre la TV uruguaya, en la actualidad el canal público ocupa un lugar ínfimo frente a los tres canales privados.

c) El Gobierno de Bolivia opera la Empresa Nacional de TV que cubre todo el territorio vía satélite. En La Paz opera el canal 7 de TV. Su financiamiento es mixto: publicidad y asignación de recursos fiscales. Tiene poco rating y grandes limitaciones económicas. El canal goza de baja credibilidad por su clara orientación pro-gobierno de turno, quien nomina y retira al director de la estación.

Canal 13 de TV en La Paz es la estación de la Universidad estatal de San Andrés, de corto alcance en cobertura y con programación preferentemente educativa y cultural. Es una estación limitada en su equipamiento tecnológico. Por mucho tiempo ha existito el deseo -no logrado- de formar una Red Nacional Universitaria que interconectaría a estaciones de once universidades del país.

d) El Gobierno peruano opera la red Televisión Nacional del Perú (TNP) que cubre el 80% del país, red encabezada por el canal 7 de Lima. Este fue el primer canal de la TV peruana, fundado en 1958; su dependencia del gobierno de turno afecta su credibilidad, por lo cual tiene baja sintonía en la capital y considerable rotación de personal; en el hecho, según Time-Ibope ocupa uno de los últimos lugares de la sintonía, la cual es encabezada por estaciones como América TV, Frecuencia Latina, Red Global, Panamericana y otras. Se financia con fondos asignados por el Gobierno y con una cierta cantidad de publicidad y promociones, fondos insuficientes que le otorgan una precaria subsistencia.

e) Venezolana de TV (VTV) es una empresa televisiva gubernamental que no tiene cobertura nacional. Dispone de dos redes diversas en infraestructura técnica (canales 5 y 8), las cuales transmiten actualmente la misma señal por incapacidad de producir dos programaciones diferentes. Ambas muestran problemas de administración con fuerte inestabilidad y graves problemas económicos, con baja sintonía y crediblidad por ser canales del gobierno. En el hecho el duopolio formado por los canales privados Venevisión (Grupo Cisneros) y Radio Caracas TV (RCTV) reúnen alrededor del 80% de la audiencia (Cfr. Díaz Rangel, Safar, Colominas, en ODCA, 1997).

La Comisión Presidencial para la Reforma del Estado de Venezuela (COPRE) -con apoyo de UNESCO, PNUD y la Fundación Konrad Adenauer está elaborando un proyecto de Reforma de la estación pública VTV Para analizar el pre-proyecto de reforma se convocó a un pequeño grupo de expertos en el Seminario Internacional «Hacia un sistema de radiodifusión de servicio público en Venezuela» (Caracas, 27-28 de abril de 1998). El Cónsul General de Bolivia en Caracas fue comisionado a asistir a todas las reuniones para reunir información útil a un posible proyecto de reforma de la estación pública, Canal 7 de La Paz.

f) El Gobierno de El Salvador opera como señal nacional canal 10 -TV Cultural Educativa- a través de CONCULTURA, organismo cultural del Ministerio de Educación. Esta estación fue creada en la década de los 60 como Teleescuela con ayuda de la Alianza para el Progreso. A su inauguración asistió el Presidente Lindon B. Johnson de USA para destacar la intención de que fuese un modelo para América Latina en una TV educativo-escolar. Así, la Reforma Escolar de 1967 convertía a la TV Educativa en la columna central de ese esfuerzo. El proyecto resultó tanto desde el punto de vista de inadecuación como teleescuela, como por las condiciones socio-políticas del país. Ahora la estación está siendo reequipada técnicamente y en búsqueda de un nuevo rol educativo.

g) El Gobierno de Guatemala opera la Red Televisión Cultural y Educativa con canal 5 de Guatemala. Muestra problemas similares a los anteriormente descritos.

h) El Gobierno de Nicaragua tiene el sistema Nacional de TV con canal 6 de Managua. Al igual que en El Salvador, la estación fue creada en la década de los 60 como Teleescuela, con ayuda de la Alianza para el Progreso. Igualmente no resultó el proyecto que convertía a la TV Educativa en la columna central de la reforma escolar. La estación presenta actualmente graves problemas de sintonía, financiamiento y administración. En marzo de 1997 estaba técnicamente quebrada.

i) El Gobierno de Costa Rica dispone a través del Sistema Nacional de Radio y TV Cultural (SUNART) de la Red Nacional de Televisión con canal 13 de San José.

j) En México la desorganización, la corrupción y pobre desempeño de las redes nacionales constituidas por canal 13 y canal 7 llevó a la privatización para conformar la empresa privada TV Azteca. El Gobierno ha mantenido como TV pública los canales 11 y 22 (UHF) que cubren parte del territorio por aire y cable canal 11 es la más antigua estación pública cultural en América Latina operada por el Instituto Politécnico Nacional y con una cobertura parcial de los hogares de México. Emite una programación sustantivamente cultural, en el sentido tradicional de la expresión, con película clásicas, documentales y series, programas de información e infantiles; de esta programación se han excluido las emisiones deportivas y las telenovelas Su sintonía promedio es alrededor de 2-4% de rating Canal 22 depende del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, organismo del Ministerio de Educación y opera en al banda UHF como estación regional para la capital federal, lo cual unido a su programación cultural elitista le otorga escasa penetración. Existen también otras pequeñas estaciones públicas regionales -fundadas en la década de los 80- con graves problemas de financiamiento y sometidas a los vaivenes políticos de los Gobernadores de turno en cada Estado. En México la TV broadcasting es claramente dominada por la competencia entre el duopolio de las dos empresas privadas con cobertura nacional: Televisa que opera cuatro canales y compite con los dos canales de TVAzteca; en conjunto ellos concentran el 90% de la audiencia en el Prime Time (Cfr. La Industria audiovisual iberoamericana, 1997 Acosta, 1997).

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