Mayo - Agosto 2007
N.74

Una perspectiva estratégica y compleja del periodismo latinoamericano

Juan Jorge Faundes, Chile (Diálogos de la Comunicación Edición N.51)

 

A partir del análisis estratégico del periodismo latinoamericano, basado en discursos sobre él, y extrayendo los presupuestos de esos discursos, se puede establecer los modelos de periodismo subyacentes: aquel objeto deseado para cuyo logro se observan oportunidades y amenazas, debilidades y fortalezas. Al mismo tiempo, para desarrollar, modificar o superar esos modelos, se pueden trazar múltiples cursos de acción en dirección de también variados objetivos. Son los desafíos que debemos enfrentar los periodistas para lograr un cambio enriquecedor en las puertas del nuevo milenio.

El autor propone a los lectores de Diálogos un trabajo inconcluso, para que muchos más se sumen a la tarea de analizar e identificar los modelos subyacentes de periodismos “deseados” por los emisores de los discursos analizados; identificar el mapa estratégico correspondiente a cada modelo y proponer un cuadro de desafíos.


UNA REFLEXIÓN PREVIA SOBRE EL PERIODISMO

Propongo observar el periodismo como un Sistema Epistemológico Comunicacional que consista en un sistema social parcial en sociedades complejas cuya función sea la generación del Presente Social de Referencia, mediante una forma discursiva pecular construida sobre la base de un código central binario (noticia/no-noticia, usado para seleccionar y jerarquizar aquello que se considerará relevante(1) y que se expresará en tres grandes géneros (según predominen sus funciones informativas, interpretativas y opinativas) las que, en el periodismo escrito, se subdividirán en especies peculiares según se vayan combinando sus estructuras de ordenamiento del contenido y las principales formas del estilo (reporte, perifrástico y literario).

Cuando decimos presente social de referencia, hablamos de la imagen del mundo, de la sociedad, de sí mismas, que las personas y los grupos consideran como referente para sus decisiones(2). “La mayor parte de nuestro conocimiento social y político así como nuestras creencias sobre el mundo, emanan de las decenas de informaciones que leemos o escuchamos a diario. Es muy probable que no exista ninguna otra práctica discursiva, aparte de la conversación cotidiana, que se ejercite con tanta frecuencia y por tanta gente como el seguimiento de noticias de prensa y televisión.”(3)

Esta teoría supone considerar al periodismo como un sistema conocedor de los sucesos que construye un objeto de conocimiento propio (observando los sucesos en su probabilidad de ocurrencia, en su probabilidad de impacto histórico y en su probabilidad de impacto sociológico, siempre en relación a los destinatarios de los mensajes que espera producir) y como un sistema comunicador del producto de su tarea de conocimiento en forma de mensajes, o sea transformador del objeto que ha construido en mensajes de diversos géneros y especies.

Funciones de la comunicación (y del discurso periodístico):

  1. vigilancia del ambiente, advertencias acerca de peligros y amenazas del mundo;
  2. correlación (organización, consenso, producción de respuestas apropiadas a problemas identificados con la vigilancia) de los sectores de la sociedad en la respuesta al ambiente;
  3. transmisión de la herencia social de una generación a otra, y
  4. entretención(4).

 


Vigilancia.
La gente se entera de lo que está pasando: de las amenazas, de las oportunidades (para cada uno, para su grupo, para la especie [atributo de «proximidad» o de «probabilidad de impacto psicológico en el Destinatario» del texto periodístico, según el modelo de situación que el Destinatario tiene respecto de las amenazas y oportunidades para sí, para su grupo, para la especie]).


Correlación.

  1. En la perspectiva del consenso, el discurso periodístico (según el modelo agenda-setting) contribuye a que la sociedad llegue a acuerdos ya que habla o se preocupa de los mismos temas y con similares atributos(5). El resultado es en gran medida un presente social de referencia invadido de verosímiles sociales.
  2. En la perspectiva de la organización y de las reacciones, y a partir de un determinado consenso en el modelo de contexto (mapa estratégico en relación a un asunto determinado) el discurso periodístico motiva, orienta e inclusive convoca o exhorta a una respuesta apropiada al medio (desde su propio modelo de situación).
     

 

Transmisión de la herencia social:
El texto periodístico, como todo discurso6 transmite ideología, representaciones o cogniciones sociales, “guiones”. En ese sentido, el texto periodístico es un “producto cultural” o sea, una “variable dependiente de un sistema de variables llamado ‘cultura’...”(7), que se manifiesta en prácticas históricas específicas, espacio-temporales, geográfico-culturales, un conjunto de fenómenos bautizados genéricamente como periodismo. Ello implica que “aunque biológicamente el destinatario realice la tarea de decodificar, de seleccionar el sentido, en el hecho está siendo manipulado a control remoto por la cultura emisora. Así, el destinatario es enajenado en su facultad de semiotizar, de construir discurso, de producir significación. En el periodismo occidental de masas el destinatario no habla, es hablado por el sistema cultural que comparte y por quienes ejercen el poder de posicionar sus unidades culturales en ese sistema (...) no sólo el destinatario es ‘hablado’ sino también el propio periodista”(8).


EL PROCESO DE “PERTINENTIZAR” LOS SUCESOS

Al igual que todo sistema informativo (que requiere atenuar la incertidumbre que le provoca la ocurrencia de un suceso, por medio de “una integración de esta información a un sistema ya conocido y codificado, lo que le confiere un valor de pertinencia, es decir literalmente de pertenencia [haciendo, por el lenguaje] compatibles con sus códigos los datos «que no pueden asimilar”(9), el sistema periodístico pertinentiza [asimila hace propios, fagocita, digiere] aquellos sucesos que percibe y conoce.

Es decir, reduce a algo conocido por medio de la asimilación analógica (la similitud, la semejanza), y otros mecanismos generales de modelado tales como la generalización (considerar la experiencia como sólo un caso particular de una categoría total); la eliminación (prestar atención selectiva a ciertas dimensiones de la experiencia excluyendo otras, reduciendo el mundo a dimensiones que parecen más manejables), y la distorsión (usar la fantasía o imaginación para hacer cambios respecto de lo percibido).(10)

Dicho de otro modo, cada medio le aplica al suceso el conjunto epistémico compartido (CEC) propio de la formación cultural de la que es materialización y produce un texto pertinente a su modelo(11). «En gran medida nuestra representación del mundo determinará lo que será nuestra experiencia de él, el modo de percibirlo y las opciones que estarán a nuestra disposición al vivir en el mundo»(12).

En este proceso de pertinentizar, el periodismo puede:

  1. Trivializar.-(Dicc.: restar importancia, novedad, hacerlo vulgar: común y sabido de todos. Sinónimo: banalizar) «Cristóbal Colón creyó llegar al Japón, China o las Indias y Moctezuma creyó ver el retorno de Quetzalcóatl»(13).
  2. Situar.- (Dicc.: Poner en determinado sitio, situación o posición). Es decir, poner en un contexto que dará sentido y valor a un suceso como función [variable dependiente] de ese entorno. Configurar el «hecho» [versión discursiva del suceso] en relación con ese mapa de intereses y de interacciones que es el «modelo de contexto»(14). De algún modo equivale a estrategizar, a reducir, a someter el suceso en su riqueza subordinándolo a una estrategia determinada, al servicio a su vez de personas o grupos específicos: (expresiones como puta, indio, negro, lesbiana, terrorista, desviacionista, en las escrituras racistas, discriminatorias o políticas connotan no sólo descripción sino que además, juzgamiento y condena(15). Lo mismo suele ocurrir al construir discursivamente un hecho: «Lesbiana y Asesina... « tituló en enero último el tabloide sensacionalista chileno La Cuarta).
  3. Naturalizar.- Escamotear a un suceso su origen histórico, social, y al configurar el «hecho» presentarlo como «natural», como propio de la naturaleza de las cosas, como «ley eterna».(16)
  4. Fetichizar.- Distorsionar los sucesos trocando su carácter: «En el fetichismo los hombres vivos se metamorfosean en ‘cosas’ (‘factores de producción’) y las cosas viven. Así el dinero ‘trabaja’, el capital ‘produce’. De igual modo el medio de comunicación ‘actúa’...(17) Cuando en un diario titulan: «La violencia eleva mortalidad rural» se está fetichizando el suceso al que se refiere.


Todo lo anterior está muy ligado a la construcción y reconstrucción de verosímiles sociales: aquello que imita la verdad y asume la apariencia de la realidad en forma de supuestos axiomas y teoremas [derivados de otros supuestos teoremas y axiomas] implícitos o explícitos que se presentan en los textos bajo formas como: definiciones, giros impersonales, énfasis, normas, asertos avalados por alguna autoridad, presupuestos que se supone compartidos por el destinatario [falacias en general]; se trata de representaciones sociales que no requieren justificación ni están destinados a la comunicación, “aunque constituyan el presupuesto necesario de la comunicación”(18).

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Etiquetas:

Medios, Periodismo