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Una perspectiva estratégica y compleja del periodismo
latinoamericano
Juan Jorge Faundes, Chile (Diálogos de la
Comunicación Edición N.51)
A partir del análisis estratégico del periodismo latinoamericano,
basado en discursos sobre él, y extrayendo los presupuestos de esos
discursos, se puede establecer los modelos de periodismo subyacentes:
aquel objeto deseado para cuyo logro se observan oportunidades y
amenazas, debilidades y fortalezas. Al mismo tiempo, para desarrollar,
modificar o superar esos modelos, se pueden trazar múltiples cursos de
acción en dirección de también variados objetivos. Son los desafíos que
debemos enfrentar los periodistas para lograr un cambio enriquecedor en
las puertas del nuevo milenio.
El autor propone a los lectores de Diálogos un trabajo
inconcluso, para que muchos más se sumen a la tarea de analizar e
identificar los modelos subyacentes de periodismos “deseados” por los
emisores de los discursos analizados; identificar el mapa estratégico
correspondiente a cada modelo y proponer un cuadro de desafíos.
UNA REFLEXIÓN PREVIA SOBRE EL PERIODISMO
Propongo observar el periodismo como un Sistema Epistemológico
Comunicacional que consista en un sistema social parcial en
sociedades complejas cuya función sea la generación del Presente
Social de Referencia, mediante una forma discursiva pecular
construida sobre la base de un código central binario
(noticia/no-noticia, usado para seleccionar y jerarquizar aquello que se
considerará relevante(1) y que se expresará en tres grandes géneros
(según predominen sus funciones informativas, interpretativas y
opinativas) las que, en el periodismo escrito, se subdividirán en
especies peculiares según se vayan combinando sus estructuras
de ordenamiento del contenido y las principales formas del estilo
(reporte, perifrástico y literario).
Cuando decimos presente social de referencia, hablamos de la
imagen del mundo, de la sociedad, de sí mismas, que las personas y los
grupos consideran como referente para sus decisiones(2). “La mayor parte
de nuestro conocimiento social y político así como nuestras creencias
sobre el mundo, emanan de las decenas de informaciones que leemos o
escuchamos a diario. Es muy probable que no exista ninguna otra práctica
discursiva, aparte de la conversación cotidiana, que se ejercite con
tanta frecuencia y por tanta gente como el seguimiento de noticias de
prensa y televisión.”(3)
Esta teoría supone considerar al periodismo como un sistema conocedor
de los sucesos que construye un objeto de conocimiento propio
(observando los sucesos en su probabilidad de ocurrencia, en su
probabilidad de impacto histórico y en su probabilidad de impacto
sociológico, siempre en relación a los destinatarios de los mensajes que
espera producir) y como un sistema comunicador del producto de su
tarea de conocimiento en forma de mensajes, o sea transformador del
objeto que ha construido en mensajes de diversos géneros y especies.
Funciones de la comunicación (y del discurso periodístico):
- vigilancia del ambiente, advertencias acerca de peligros y
amenazas del mundo;
- correlación (organización, consenso, producción de
respuestas apropiadas a problemas identificados con la vigilancia) de
los sectores de la sociedad en la respuesta al ambiente;
- transmisión de la herencia social de una generación a otra,
y
- entretención(4).
Vigilancia.
La gente se entera de lo que está pasando: de las amenazas, de
las oportunidades (para cada uno, para su grupo, para la especie
[atributo de «proximidad» o de «probabilidad de impacto psicológico en
el Destinatario» del texto periodístico, según el modelo de situación
que el Destinatario tiene respecto de las amenazas y oportunidades para
sí, para su grupo, para la especie]).
Correlación.
- En la perspectiva del consenso, el discurso periodístico
(según el modelo agenda-setting) contribuye a que la sociedad llegue a
acuerdos ya que habla o se preocupa de los mismos temas y con
similares atributos(5). El resultado es en gran medida un presente
social de referencia invadido de verosímiles sociales.
- En la perspectiva de la organización y de las reacciones,
y a partir de un determinado consenso en el modelo de contexto (mapa
estratégico en relación a un asunto determinado) el discurso
periodístico motiva, orienta e inclusive convoca
o exhorta a una respuesta apropiada al medio (desde su propio
modelo de situación).
Transmisión de la herencia social:
El texto periodístico, como todo discurso6 transmite ideología,
representaciones o cogniciones sociales, “guiones”. En ese sentido, el
texto periodístico es un “producto cultural” o sea, una “variable
dependiente de un sistema de variables llamado ‘cultura’...”(7), que se
manifiesta en prácticas históricas específicas, espacio-temporales,
geográfico-culturales, un conjunto de fenómenos bautizados genéricamente
como periodismo. Ello implica que “aunque biológicamente el
destinatario realice la tarea de decodificar, de seleccionar el sentido,
en el hecho está siendo manipulado a control remoto por la cultura
emisora. Así, el destinatario es enajenado en su facultad de semiotizar,
de construir discurso, de producir significación. En el periodismo
occidental de masas el destinatario no habla, es hablado por el sistema
cultural que comparte y por quienes ejercen el poder de posicionar sus
unidades culturales en ese sistema (...) no sólo el destinatario es
‘hablado’ sino también el propio periodista”(8).
EL PROCESO DE “PERTINENTIZAR” LOS SUCESOS
Al igual que todo sistema informativo (que requiere atenuar la
incertidumbre que le provoca la ocurrencia de un suceso, por medio de
“una integración de esta información a un sistema ya conocido y
codificado, lo que le confiere un valor de pertinencia, es decir
literalmente de pertenencia [haciendo, por el lenguaje] compatibles con
sus códigos los datos «que no pueden asimilar”(9), el sistema
periodístico pertinentiza [asimila hace propios, fagocita, digiere]
aquellos sucesos que percibe y conoce.
Es decir, reduce a algo conocido por medio de la asimilación
analógica (la similitud, la semejanza), y otros mecanismos generales
de modelado tales como la generalización (considerar la
experiencia como sólo un caso particular de una categoría total); la
eliminación (prestar atención selectiva a ciertas dimensiones de la
experiencia excluyendo otras, reduciendo el mundo a dimensiones que
parecen más manejables), y la distorsión (usar la fantasía o
imaginación para hacer cambios respecto de lo percibido).(10)
Dicho de otro modo, cada medio le aplica al suceso el conjunto
epistémico compartido (CEC) propio de la formación cultural de la que es
materialización y produce un texto pertinente a su modelo(11). «En gran
medida nuestra representación del mundo determinará lo que será nuestra
experiencia de él, el modo de percibirlo y las opciones que estarán a
nuestra disposición al vivir en el mundo»(12).
En este proceso de pertinentizar, el periodismo puede:
- Trivializar.-(Dicc.: restar importancia, novedad, hacerlo
vulgar: común y sabido de todos. Sinónimo: banalizar) «Cristóbal Colón
creyó llegar al Japón, China o las Indias y Moctezuma creyó ver el
retorno de Quetzalcóatl»(13).
- Situar.- (Dicc.: Poner en determinado sitio, situación o
posición). Es decir, poner en un contexto que dará sentido y valor a
un suceso como función [variable dependiente] de ese entorno.
Configurar el «hecho» [versión discursiva del suceso] en relación con
ese mapa de intereses y de interacciones que es el «modelo de
contexto»(14). De algún modo equivale a estrategizar, a reducir, a
someter el suceso en su riqueza subordinándolo a una estrategia
determinada, al servicio a su vez de personas o grupos específicos:
(expresiones como puta, indio, negro, lesbiana, terrorista,
desviacionista, en las escrituras racistas, discriminatorias o
políticas connotan no sólo descripción sino que además, juzgamiento y
condena(15). Lo mismo suele ocurrir al construir discursivamente un
hecho: «Lesbiana y Asesina... « tituló en enero último el tabloide
sensacionalista chileno La Cuarta).
- Naturalizar.- Escamotear a un suceso su origen histórico,
social, y al configurar el «hecho» presentarlo como «natural», como
propio de la naturaleza de las cosas, como «ley eterna».(16)
- Fetichizar.- Distorsionar los sucesos trocando su carácter:
«En el fetichismo los hombres vivos se metamorfosean en ‘cosas’
(‘factores de producción’) y las cosas viven. Así el dinero ‘trabaja’,
el capital ‘produce’. De igual modo el medio de comunicación
‘actúa’...(17) Cuando en un diario titulan: «La violencia eleva
mortalidad rural» se está fetichizando el suceso al que se refiere.
Todo lo anterior está muy ligado a la construcción y reconstrucción
de verosímiles sociales: aquello que imita la verdad y asume la
apariencia de la realidad en forma de supuestos axiomas y teoremas
[derivados de otros supuestos teoremas y axiomas] implícitos o
explícitos que se presentan en los textos bajo formas como:
definiciones, giros impersonales, énfasis, normas, asertos avalados por
alguna autoridad, presupuestos que se supone compartidos por el
destinatario [falacias en general]; se trata de representaciones
sociales que no requieren justificación ni están destinados a la
comunicación, “aunque constituyan el presupuesto necesario de la
comunicación”(18).
Etiquetas:
Medios, Periodismo
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